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Sé responsable

Convivir con cualquier animal implica obligaciones directas para con él, pero también para tu vecinos que tienen derecho a ver respetado su bienestar.

1. Recoge siempre las heces de tu animal. Para ello se necesita poco más que una pequeña colección de bolsas de plástico, que utilizaremos para recoger las deposiciones y luego arrojaremos a una papelera. En algunos lugares los ayuntamientos han colocado dispensadores de bolsas y recipientes especiales para su recogida.

Si convives con un animal macho, también en el caso de las hembras, no permitas que orine en cualquier sitio. Cuantas menos molestias causen, mayor será la consideración que la ciudadanía tendrá hacia ellos y hacia nosotros mismos.

2. Aunque tu animal sea muy sociable y no cause problemas ten en cuenta que no a todo el mundo le resulta agradable la presencia de perros en ciertos lugares. A pesar de que podamos garantizar un adecuado comportamiento del animal, a veces no merece la pena crear ciertas situaciones.

3. Haz todo lo posible para que tu compañero no moleste a los viandantes, en especial gente que se traslada en patines o bicicleta. Para algunos animales ciertos objetos les resultan muy molestos. Ten cuidado con la gente que está haciendo deporte. Aunque el animal solo quiera jugar, a veces esta actitud no es bien entendida por ciertas personas.

4. Por una vía pública mantén a tu perro siempre atado. Evitarás posibles problemas a la gente y también que tu amigo se asuste y pueda provocar un accidente en el que él también saldrá perjudicado. En el parque o en el campo tienen sitio suficiente para hacer ejercicio y jugar.

5. Intenta que tu perro no ladre demasiado. Forma parte de sus expresiones, pero puede molestar al vecindario. Un buen antídoto es sacarle a pasear tantas veces pomo puedas, así quemará energía y estará más relajado en casa. En general, hazle entender que hay cosas que no puede hacer.

6. Identifica, censa y registra a tu perro convenientemente. El microchip es obligatorio y casi siempre eficaz para localizar a un animal perdido o sustraído. Es relativamente barato, te evitará muchos quebraderos de cabeza y ahorrará angustia a tu amigo. Si éste extravía es posible que acabe en el albergue municipal. Ponte en contacto con el centro para confirmar si ha ingresado y en el caso de que no sea así facilita una descripción del animal y pide que te avisen inmediatamente si lo encuentran. Además del microchip, es recomendable que en la indumentaria del animal haya una forma de contacto rápida, como un número de teléfono móvil.

7. En el caso de especies silvestres, no los liberes bajo ninguna circunstancia en el medio. Si has adquirido un animal en una tienda, debes responsabilizarte de él y si esto no es posible, puede que alguien de tu entorno esté dispuesto a adoptarlo. Soltar animales silvestres en el medio natural provoca serios problemas de desequilibrio ecológico, al ocupar estas especies nichos que no les corresponden. Los nuevos huéspedes acaban siendo considerados “especies invasoras” y a veces deben ser eliminados físicamente. Para evitar este final siempre traumático para ellos, merece la pena plantearnos antes si de verdad queremos adquirir un animal exótico.

8. No permitas que tu animal de compañía se reproduzca de manera incontrolada. Piensa que una camada no prevista es fuente de muchos problemas ya que puede que no consigamos encontrar un hogar adecuado para todos los cachorros. Los animales no son juguetes, sino seres vivos que sufren. Mantén un permanente control de los animales a tu cargo en la calle, especialmente en las épocas de celo. Recuerda que ellos son inconscientes de sus actos y que tú eres responsable por ellos.

9. No abandones a tu animal de compañía. Es un acto de crueldad prohibido por las leyes. Además del sufrimiento que esta situación les genera, los perros sin control son fuente de muchos problemas, pueden ser causa de accidentes de tráfico o crear molestias de tipo higiénico. Incluso pueden darse casos de agresividad a personas. Algunos llegan a asilvestrarse en el campo y atacar al ganado para subsistir.

10. No fomentes en tu perro la agresividad ni el sentido de la territorialidad. Procura sacar de él todo lo que tiene de positivo. Recuerda que un animal no es un arma, sino un amigo.

 

Fecha de la última modificación: 01/02/2007